martes, octubre 09, 2007

Soledad parte 2

Hoy me encontré desnudo, con el alma completamente al descubierto ante mi soledad. Escribirlo es, en cierta forma, un enfrentamiento racional al miedo. Es un mecanismo de defensa al pavor de reencontrarse con la esencia y descubrirse perdido en el océano de la rutina.

La soledad es como una cita con uno mismo en un cuarto sin puertas. Es verse directamente a los ojos en un completo silencio y comprender, quiérase o no, lo absoluto. Es redescubrir aquellos auténticos valores que dabas por difuntos. Es observar de nuevo flores solitarias en ese patético desierto moral, creado por la relatividad del mundo moderno.

La soledad es como un valuador de momentos. Es como un tipo no muy simpático que se acerca a ti por un pasillo con una bata blanca y un pequeño libro de notas. Viene de pronto con una sonrisa metafórica y ve tu automóvil, ve tu trabajo, ve tu carrera, tus zapatos, tu camisa, tu reloj y por último ve tus ojos y, como quién ve a un condenado a muerte, te entrega la mala noticia.

La soledad es como una libreta de apuntes, en la oficina del tiempo perdido. Los días, los momentos, las amistades, las sonrisas, miradas, atardeceres, aromas hasta el pedacito de tierra que te vio crecer adquieren un aire melancólico, casi inquisitivo. La memoria se vuelve de pronto en contra tuya y los recuerdos de tiempos mejores lastiman punzantes las partes blandas del alma.

Paolo Grimaldi

3 comentarios:

Andrea Grimaldi dijo...

Y, sin embargo, es una punzada hermosa, moldeable y adictiva.

albanydia dijo...

Es de lo mejor que he leido, creo que ya no tendre que gastar tanto para leer algo bueno,
Felicitaciones sinceras,

alby

vanessa oliva dijo...

leyendote, descubriendote... descubriendome...